Lectures

Tienes que mirar
Tienes que mirar
Anna Starobinets
Traducció al castellà de Viktoria Lefterova i Enrique Maldonado
Impedimenta, març del 2021

Informació sobre la lectura

Sobre l'autora

Anna Starobinets (1978) és una escriptora russa nascuda a Moscou. Llicenciada en Filologia per la Universitat Estatal de Moscou, Starobinets ha treballat per a alguns dels principals diaris russos com a crítica, reportera i editora de cultura. Actualment exerceix el periodisme en el Russki Reporter.

És l’autora més destacada de la nova generació d’escriptors russos de ficció fantàstica.

L’escriptora russa va debutar als 27 anys amb el llibre de contes Una edad difícil, que podeu trobar traduït al castellà a l’editorial Nevsky (2012). Els contes es movien entre l’horror i la fantasia amb un cert to místic en el marc de ciutats postsoviètiques fredes i a la recerca de la seva identitat, amb històries sobre homes que desperten en un subterrani i ja no poden reconèixer la seva família, o un noi colonitzat per formigues. El llibre va ser un èxit i la van considerar “la Stephen King russa”, encara que ella sempre ha assegurat que l’escriptor no estava entre les seves influències, ja que en els seus anys de formació va llegir gairebé exclusivament compatriotes, una mica de Philip K. Dick i molt de Liudmila Petruixévskaia.

És autora de diverses col·leccions de relat curt, novel·les i llibres per a nens, entre els quals s’inclouen Santuari 3/9 (2006) i La terra de les nenes bones (2009).

La seva primera novel·la, El vivo (2011, també en castellà a l’editorial Nevsky), descriu un món on ningú mor i tots reencarnen en una infinitat sinistra. És una distopia que, d’alguna manera, parla del nostre món hiperconnectat. Starobinets és, a més, crítica amb el govern del seu país i de l’Església com a factor de poder. Amb aquesta novel·la va ser una de les finalistes del premi Natsionalni bestseller l’any 2012.

L’any 2014 va participar al Festival MOT, un festival de literatura que se celebra entre Girona i Olot durant els mesos de març i abril.

De la narració de mons distòpics, moltes vegades despietats, tristos, gairebé sempre terrorífics… a un relat personal i realista: Tienes que mirar.

Tienes que mirar és un llibre breu, exquisidament editat per Impedimenta. És trist i despietat, però no és en absolut un llibre de gènere. Es nota, en l’exposició detallada i cristal·lina, l’ofici de periodista que l’autora exerceix fa dècades. Aquest és un valor indiscutible de la novel·la.

Dedicada a escriure contes i novel·les enquadrades de manera poc ortodoxa en la ciència-ficció russa de ja llarga tradició, a Tienes que mirar la periodista i escriptora Anna Starobinets fa un gir i narra el seu viacrucis personal de 2012, quan el seu embaràs va haver de ser interromput perquè el nadó tenia una malformació congènita incompatible amb la vida. Un al·legat contra els metges i el sistema de salut rus i pel dret a reivindicar les seves pròpies decisions.

Què n'han dit

Eines per comentar la lectura

Aquí trobaràs una selecció de fragments per comentar, un llistat de temes i recursos literaris que podem destacar del llibre així com un llistat de valors d’aquesta novel·la sobre els quals podreu treballar durant la sessió.

Fragments
Dinàmiques
La mirada bioètica
Valors

Agressió al respecte per la intimitat, manca de consentiment a l’hora d’intervenir sobre el cos / Manca de sensibilitat del professional / Manca d’intimitat en l’atenció al pacient

«El profesor me introduce la sonda vaginal.
Al cabo de un minuto entran en la consulta, acompañados por la enfermera, unas quince personas con batas blancas: estudiantes de Medicina y médicos jóvenes. Se disponen en fila, pegados a la pared, y me observan en silencio. Y allí sigo yo, tumbada, desnuda. Vuelvo a dividirme en dos. Aquella yo que está al borde de la histeria, aprieta los párpados para no verlos y, al parecer, llora.» (p. 22)

«— Observen qué cuadro más típico —dice el profesor Demídov—. […] Miren, qué interesante… Por ahora la cantidad de líquido amniótico es normal, pero pronto será insuficiente… Con esta clase de malformaciones, los niños no sobreviven… No sobreviven. No sobreviven. No sobreviven.
El profesor Demídov no se dirige a mí, sino a los estudiantes. En mí ya ni repara. Ya no existo.» (p. 22-23)

«… ¿Por qué demonios he pagado por esta prueba tres mil rublos? Y si los he pagado, ¿por qué la eminencia científica no me ha preguntado sencillamente si tengo inconveniente en que me observen un montón de desconocidos? Por cierto, casi con toda probabilidad lo hubiera permitido. Por las mismas razones por las que escribo este libro: para que lo que está ocurriendo tenga un mínimo de sentido práctico.» (p. 23)

Hi ha maneres respectuoses d’atendre les persones

«… Por favor, desnúdese de cintura para abajo. ¿Le importa que su marido y su amiga estén presentes en esta parte de la exploración? Tal vez prefiera que salgan.

—Que se queden. —Me acuerdo del profesor Demídov y de sus quince alumnos. El doctor Kalache me cubre con una sábana desechable para que no se vea nada de mi cuerpo desnudo y me introduce la sonda en la vagina.» (p. 68)

Necessitat d’esperança per no enfonsar-se en l’abisme

«… Es posible que me cuente algo distinto. No espero que me diga que todo está en orden. Pero espero que me dé al menos alguna posibilidad. Aunque sea un mínimo porcentaje. Que mi niño nacerá y podrá vivir. Lo trataremos. Haremos todo. Trasplante de riñón, diálisis, lo que sea…» (p. 26)

Davant decisions difícils i complexes, es necessita temps per prendre decisions importants, per pair, per aclarir, per integrar el dolor i la pèrdua, per preparar-se, per comunicar

«En esas dos semanas pude decirle a mi hijo nonato decenas, cientos de veces: “Quédate. Por favor, quédate, quédate. Te queremos. Jugaremos contigo. Te gustará. No te vayas. No nos dejes”.
En esas dos semanas pude decirle decenas y cientos de veces a mi hija que no tenía culpa de nada.» (p. 56)

«… en esas dos semanas comprendí definitivamente que debería tener derecho a elegir dónde y cómo interrumpir mi embarazo…» (p. 57)

La importància de les paraules respecte al vulnerable

«Lo llama baby. En el informe de la ecografía, en la autopsia, mi hijo se llamará fetus. Pero cuando las palabras se pronuncian, dirigiéndose a mi marido y a mí, el personal del Charité utiliza solo baby. Porque aquí se han hecho investigaciones psicológicas. Nadie, nadie en el mundo sabe si el feto tiene alma. En cambio, las investigaciones demuestran con certeza que para una mujer resulta más fácil cuando a su feto condenado lo llaman baby y no fetus. No se le niegan cualidades humanas e infantiles.» (p. 68)

La responsabilitat individual no és incompatible amb la responsabilitat institucional

«Esto no quita que lo que sucedió fue extremadamente desagradable desde el punto de vista humano. Pero las cualidades morales del especialista son solo problema suyo y de su familia. Ahora bien, la ausencia de normas de comportamiento obligatorias en las instituciones médicas supone un problema del sistema.» (p. 28)

El dret, la responsabilitat, la llibertat, la solitud de la decisió d’una dona sobre el seu propi cos

«Se rinde simplemente para tranquilizarme. Lo hace todo el tiempo. Cocina, hace la compra, friega los platos, prepara el inhalador de la Tejoncita y sus gárgaras para la garganta. Trabaja, me pide que coma, me abraza, me acaricia la cabeza y me dice: “Estoy contigo”. Habla por teléfono con mis padres y con los suyos. Yo me paso el día tirada, llorando, y él, como el lobo de aquel primitivo videojuego, recoge todos los huevos y llena todas las cestas. Está conmigo. Pero el niño de los riñones enormes no está dentro de él, está dentro de mí. Es a mí a quien le tocará matarlo en un futuro muy próximo. O será a mí a quien le tocará seguir con el embarazo y alumbrar al niño. Y verlo morir.» (p. 35)

Facilitar el procés de morir d’una manera més natural i humana (des- medicacalitzar, des-tecnificar)

«—Si de todos modos es imposible salvar al bebé ¿para qué quitárselo a sus padres y torturarlo con todo tipo de tubos y aparatos de respiración artificial?—» (p. 74)

«—Nace el bebé y lo dejamos con la familia en una sala aparte. No impedimos que los padres se despidan de su hijo. Pueden estar en esta sala con él todo el día, incluso después de que haya muerto. Pueden vestirlo como quieran, cantarle una canción, fotografiarlo… Si profesan alguna religión, podemos pedir la presencia de un sacerdote de la confesión que corresponda.
—El niño… ¿El niño se…? ¿Se muere directamente en brazos de sus padres? ¿Sin médicos?—pregunto.
—No hacen falta médicos para morir.» (p. 75)

El part del no res

«…La muerte nace con el primer empujón, en silencio. Y con ella mi niño. No grito y él tampoco grita. Tengo los ojos cerrados. Él, probablemente, también.» (p. 105)

“… Pasados otros diez minutos alcanzo a comprender que el niño y yo ya no somos un todo. Yo vivo y él ha muerto. Es él, y no yo, quien no respira y no siente su piel… Es él quien yace solo ahora, en el frío, con la cara tapada. Nadie lo conoce. Nadie lo necesita. Nadie lo ha abrazado.” (p. 108)

Necessitat del ritual de comiat

«Escribimos en la piedra con un rotulador resistente al agua: “Minitejón”. Y debajo la fecha: 13.12.2012, el día de su nacimiento y de su muerte. Encendemos una vela en una especie de casita de metal especial. Clavamos un molinillo de color arcoíris en el suelo…» (p. 183).

El terrible dolor del diagnòstic
A la primera part del llibre irromp sobre la mare el dolor emocional intens que comporta la informació d’una “mala notícia”, que arribarà d’una manera imprevista, inesperada en la biografia d’aquesta persona, com una ferida infinita, que modificarà de manera radical i negativa la seva visió de futur, les expectatives d’aquesta persona, per a ella mateixa, per al “seu bebè” i per a la seva família. Implicarà de forma inevitable una pèrdua que desencadenarà reaccions emocionals intenses en tots els implicats. En un escenari previ de “felicitat ideal” que envolta la maternitat i que “decora” estèticament les clíniques a la qual acudeix, la mare entra, amb el pes de les noves paraules d’aquest diagnòstic, en el “territori de la malaltia”, un món ple de decisions complexes per a prendre, esperes i incerteses, en un pelegrinatge de proves diagnòstiques, clíniques, etc. i es visualitza com la comunicació dels professionals sanitaris és vital en aquest acompanyament, sobretot, si no es realitza d’una forma adequada.

El respecte
La bioètica tracta essencialment de fomentar el respecte per les persones, de manera especial per aquelles que són més vulnerables. El relat en primera persona d’Anna Starobinets ens mostra dues maneres de fer. La primera dolorosa, insensible i estigmatitzant, en definitiva mancada de compassió per qui està patint. L’altra, polida i educada, amb molts procediments establerts que necessàriament no volen dir que els professionals siguin més compassius.

Necessitat d’un acompanyament adequat per als pacients i famílies davant una decisió difícil, complexa i amb elevat patiment
Anna Starobinets ens narra en primera persona com els metges la humiliaven, li anunciaven patiments espantosos i li cobraven a preu d’or 15 minuts de reconeixement. També ens mostra una altra realitat, com altres metges la van tractar -a ella i al seu marit- com a éssers humans, com els van alleujar el seu dolor i els van donar consells raonables.
És molt necessari l’acompanyament a les famílies que han de prendre una decisió tan important com la que se’ns narra a Tienes que mirar, a més del suport emocional per superar el dolor d’aquesta pèrdua.

El ritual del comiat
La protagonista decideix visitar el cementiri i portar-hi una joguina. Aquest gest, aparentment irrellevant, significa el seu “tancament” personal del procés de dol. La pèrdua d’un ésser estimat deixa instal·lat un dolor intern tan gran que costa de treure i que no marxa mai del tot, si bé és cert que el temps el pot apaivagar. Els rituals de comiat, ja siguin públics o privats (això dependrà de la personalitat de cadascú), poden ajudar a mitigar aquest dolor. A la pena immensa que ho inunda tot i no deixa espai a la vida, cal fer-li un lloc adequat entre tots els sentiments de la persona. Així, encara que perduri, tal vegada es torni tolerable i potser també podrà, sense enterbolir-los, coexistir amb els bons records.